25 de Julio de 2011
La Hecatombe Social.
La agresión auditiva, usada como tortura contra los buenos vecinos.
Estamos en tiempos muy difíciles para la Humanidad.
Mucha gente está sin techo, viviendo en la calle y otros que lo tienen viven peor que en la misma calle.
El fenómeno social de la Supervivencia de la Especie, se va reduciendo a sobrevivir en su domicilio, donde es acosado por terceros, con ruidos molestos, palabras ofensivas, agravios gratuitos o directamente agresiones físicas sin provocación previa.
Hoy todos son malos y rudos, y quieren imponer sus razones a la fuerza.
Pero cuando abandonas tu silla y te paras, se terminan los hombres y comienzan las explicaciones.
La época de la Caverna, vuelve a la Propiedad Horizontal.
Inviertes algún centenar de miles de dólares en un departamento, y pasas a vivir debajo de un energúmeno o anacoreta, que te dice que él está en su casa, y puede hacer lo que quiere, pues para eso alquila o es propietario.
Los ruidos molestos, hoy en día, se han constituido en uno de los problemas más acuciantes para los propietarios de horizontales.
Las pisadas, los zapateos, los perros, los bailes, los muebles, la limpieza, la caída de objetos casual o provocada, los gritos, la música a alto volumen, el sexo a cualquier volumen y las discusiones familiares, etc.
Pagamos un dineral, para ir a sufrir estas agresiones auditivas, en lugares de lujo o no tanto, pero que no tiene salidas de emergencia, y debes fumarte todo lo que te tiran desde arriba.
Cuando vas a protestar, te encuentras con una mujer que sale haciéndose la Carmelita Descalza y te dice a las 20 Hs., que ella está limpiando y el nene está como un santo mirando la televisión.
Este caradurismo asumido por una madre adoptiva que usa a su chico como escudo para realizar sus tropelías, es una cobardía alevosa.
Cuando ocurren estas cosas sin un padre a la vista, con quien ajustar cuentas como hombres, constituye un agravante.
Un hombre no puede levantar su mano contra una dama, y mucho menos contra un niño, aunque éste ya tenga 13 años, y haya tirado su inocencia en un tacho de basura.
A quién le cobro las incomodidades y molestias que me causan, si yo soy un caballero?
Esta impunidad ante la burla y la agresión artera, no está contemplada por la Ley, y los Administradores de edificios no pueden hacer nada.
A estas personas debería permitírsele vivir sólo en planta baja, donde los ruidos molestos son absorbidos por la tierra que está debajo del mosaico, y no pueden tener parquet, ni pisos de madera machimbrada, porque todo lo que pisan lo utilizan como tambor y caja de resonancia, para aumentar el efecto.
La Propiedad horizontal es un sagrado inviolable como todo hogar, pero es muy violable desde el punto de vista auditivo.
Cualquier Bichicome, por más profesional que sea, puede convertir un Palacio en un conventillo medio mundo, con su sola presencia, y ése Palacio tomará fama de tugurio y se transformará en un Convento orillero, donde el precio de las propiedades caerá en picada.
Esto que ocurre hoy en muchos lugares del Mundo, es un fenómeno social inevitable e irreversible, que habría que reglamentar.
Personas que por ser hijos del Dueño, ocupan una propiedad sin autorización expresa del mismo, no pagan alquiler, y lo único que hacen es importunar a los verdaderos propietarios, que con su esfuerzo continuo, han logrado mantener y mejorar un bien, que cuyo valor tiran abajo, con su irrespetuosidad y su falta de consideración hacia ancianos propietarios, en solo dos meses de ocupación ilegal.
Nadie se hace responsable de su instalación en el Edificio, no tienen títulos de propiedad a su nombre, ni pueden presentar un recibo de alquiler firmado por el Dueño.
Intrusos en un Palacio, algo que en la antigüedad se pagaba con la vida, hoy es un instrumento de tortura, con el que se regodean los que no tiene donde ir y son autorizados a instalarse por sus parientes.
Consecuencias del modernismo?, falta de planificación social?, imprevisión y negligencia?, quién paga por los daños y perjuicios?, y por los daños morales y síquicos?.
Antes se agradecía a aquellos que prestaban una vivienda, respetando a los vecinos que encontraron al llegar, siendo amables y serviciales, y tratando de acomodarse al modo de vivir de los demás.
Hoy entran con lo puesto a la vivienda, atropellando, haciéndose dueños de los muebles, la ropa que encuentran, la vajilla, la cristalería y los objetos valiosos, y se dan el lujo de golpear sobre tu cabeza, para que los ruidos molestos terminen con el trabajo de destrucción cerebral de los verdaderos propietarios legales, con saña y alevosía.
Esto es el Mundo Real, o un Universo Paralelo?.
Que me quieres regalar un departamento en PH?, pues regálaselo a otro, pues ya no estoy en edad de enfermarme, atormentado por ruidos molestos producidos por terceros e intrusos.
Orbisalas
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