08 de Febrero de 2015
Las Estrellas
Sigue la instalación de nuevos telescopios, en tierra, en
órbita, en aviones,, pero el Universo que vemos es siempre el mismo.
Con mayor o menor detalle, en
infrarrojo, rayos X, ondas de radio, los resultados no han acompañado a las
inversiones.
Por eso deberíamos entrar a
considerar que es lo que vemos cuando apuntamos a una estrella.
No es lo mismo ver el Sol desde
una órbita interior como la de la Tierra, que verlo desde fuera de la nube de
Oort.
El Sol que vemos desde la Tierra
es un Sol limpio, libre de impurezas como los escombros que pululan en sus
alrededores, hasta distancias que llegan al año luz.
Esos restos de la formación de la
Estrella se comportan como un filtro que contamina por reflejo, el espectro
último de la Estrella, y que le agrega Elementos que ésta tal vez no tenga.
Todas las Estrellas son sucias,
contaminadas por los escombros resultantes de su formación..
Vemos una parte de su brillo, por
el filtro de sus escudos, cinturones y planetas, y no podemos asegurar que
todos los elementos que aparecen en su espectro, pertenezcan realmente al astro
central.
Un Astro en formación, en esencia un remolino primigenio de polvo y
rocas que se condensan en un conglomerado central de la nube que gira, y va
aumentando la presión y la temperatura
a medida que aumenta la gravedad,
Es un disco de tamaño enorme,
donde se forman otros torbellinos que darán lugar a los Planetas y sus lunas.
El material sobrante constituye
los aerolitos, cometas y asteroides, que terminan formando escudos y cinturones
en órbita, que muchas veces protegen a los elementos internos de otros
semejantes, provenientes del espacio
cósmico exterior.
Las Estrellas nacen por acresión
lenta y progresiva, y pueden morir en desintegraciones violentas o no, según su
masa.
La Vía Láctea contiene enormes
nubes de polvo interestelar, que darán lugar a nuevos sistemas estelares en el
futuro (Miles de millones de años).
Lo que vemos hoy, es el resultado
de Estrellas ya formadas o en formación, cuya poderosa luz, atraviesa las
barreras de los escombros que sobraron de su nacimiento, y la luz reflejada en
ellos.
Los trillones de elementos
sobrantes del nacimiento estelar, no son impedimento alguno para que su luz nos
llegue casi en plenitud.
Cuando un recinto es muy grande,
para limpiarlo, se barre el polvo formando montoncitos, que dejan libre los
alrededores.
Tal el nacimiento de las
estrellas, pero los montones de polvo son tan grandes que la gravedad los
aglutina y los comprime al punto de calentarse, irradiando ese calor en forma
de luz visible y otras ondas del
espectro elctromagnético.
En ese proceso se forma un
reactor nuclear en el centro de la Estrella que comienza a consumir Hidrógeno
en asombrosas cantidades, hasta agotar su propia fuente.
Luego pasa a consumir los restos de Helio y Deuterio que
son dos isótopos del hidrógeno hasta que al final estalla en una Supernova,
esparciendo sus gases nuevamente por el cosmos, o se contrae en una enana
blanca.
También puede marcar el inicio de
un agujero negro, todo esto, de acuerdo a su tamaño.
El Cosmos, es una serie de
nacimientos y muerte que no tiene fin.
Esto es todo en cuanto a los que
estamos autorizados a saber.
Si el Señor nos permite saber más,
ya tendremos noticias.