domingo, 20 de septiembre de 2015





Montevideo, 17 se Septiembre de 2015.
De acuerdo a opiniones científicas autorizadas, la parte del Universo que vemos negra durante la noche, debería estar tenuemente iluminada por las infinitas galaxias que lo pueblan.
Sin embargo la oscuridad es total, aún para el telescopio Hubble exigido al máximo.
Y a partir de una distancia similar al estallido primigenio, unos 14000 millones de años, las galaxias desaparecen a una velocidad de escape cercana a la de la Luz
.

Ésta es la Galaxia más lejana a la que ha podido acceder el Hubble.
Es de suponer que a la velocidad de la Luz, la Materia se transforma en Energía, y por eso dejamos de verlas.
Pero no dejan de ser visibles para los observadores más cercanos a ellas pues sus velocidades relativas son menores a las de la Luz.
Ésta es otra de las paradojas que nos plantea el Universo, la materia se transforma en energía para para aquellos de los que se aleja a la velocidad de la Luz, pero no para los que están más cerca y se separan a velocidades inferiores.
Me da la impresión de que estamos rodeados de un universo bastante mayor, que está compuesto de polvo cósmico homogéneo y constituye una cobertura en los confines.
El Big Bang formó una burbuja dentro de ese universo, dando lugar al nuestro, desplazando sus componentes.
Esta burbuja se está agrandando con la fuga de las galaxias y seguramente sólo nos cabe conjeturar como terminará todo esto.
El universo que nos rodea, ha dejado en los intersticios del nuestro, buena parte de su Materia y Energía oscuras que son integrantes de su esencia, y continúa avanzando sobre nosotros con esos componentes, provocando el crecimiento de nuestra burbuja con componentes invisibles que provocan la fuga de las Galaxias.
Sólo Dios sabe cuál es la mecánica en el cual estamos inmersos, y nos da cobertura para que su letalidad no nos destruya.
Formamos parte de los planes de un Dios bondadoso que nos protege cada día de nuestras vidas, con fines que desconocemos, pero que seguramente apuntan a conocer nuestra esencia última para usarnos en futuros planes, que sólo Él conoce.
Según los Científicos, la parte del espacio que está ubicada entre las Estrellas y las Galaxias, no es vacío, sino que está llena de partículas de un elemento etéreo que no podemos apreciar y que varía en su densidad a medida que lo recorremos.
Se establecen en el enrejado cuántico, y pueden dañar y hasta destruir las estructuras materiales que lo transitan a altas velocidades.
Si esto fuera cierto, no es una buena idea salir de nuestro amado planeta en viajes de largo aliento y a velocidades demasiado altas.
Un ejemplo a nuestro alcance es el de los aerolitos durante la noche. Vienen del Espacio profundo viajando millones de años, y en pocos segundos se queman al contacto con la Atmósfera.
La Atmósfera no se ve, pero está allí,  como un escudo protector contra objetos en trayectoria de colisión con nuestro planeta y los Seres que lo habitamos.
Los Asteroides se van desgastando en sus viajes eónicos por el Cosmos hasta quedar reducidos a enormes peñascos redondeados, carentes de puntas, filos y superficies que demuestren que son fruto de un desprendimiento posterior a una colisión, pero lo son y su forma está dada por un largo viaje desde lugares muy lejanos.
Lanzar objetos en misiones que impliquen el abandono de la galaxia, es tirar dinero a la basura, y eso implica una irresponsabilidad, pues es muy necesario en muchas partes del mundo, para aumentar el grado de dignidad en su existencia miserable.
Aquellos que manejan los bienes del mundo, deberían reunirse para atender estas cosas, y verán que Dios los tendrá en cuenta, abriendo nuevos caminos al descubrimiento y la invención, que les serán más redituables que el sometimiento de los menos aptos y la destrucción de vastos territorios en procura de obtener minerales e hidrocarburos que cada vez son más escasos y más costosa su extracción.
Los motores de hidrógeno, agua y electromagnéticos y están siendo probados con éxito,
Pronto los hidrocarburos pasarán a la historia más oscura de la Humanidad y los vehículos tendrán una dramática transformación.
La ciencia avanza velozmente, mientras que la ambición, la codicia y el afán de lucro, se ven amenazados por esa topadora, que los sepultará bajo sus montañas de dinero.
Dios existe, y si se enoja, no quisiera estar cerca…