31 de Enero de 2013
Después de Einstein el Genio Científico se ha
extinguido.
Esta afirmación de Dean Keith
Simonton, en un artículo para la revista Nature, marca la tendencia a la
desaparición de los talentos extraordinarios, a medida de que los tiempos
avanzan.
Esto es una realidad con respecto
al genio científico.
Hoy en día, con la Informática marcando el paso en el
camino al Conocimiento, no deberían ser así las cosas, pues era de esperar que
estos adminículos fueran el soporte de ideas cada vez más avanzadas.
Pero se han desvirtuado las
aplicaciones hacia tareas más rentables, como el control de capitales,
impuestos, Administración de Empresas, vigilancia de la evasión de aportes,
etc.
Einstein, como muchos de sus
contemporáneos, trabajaba con la intuición y la perspicacia como armas de
planificación, es decir: pensaba.
Luego aplicaba esas ideas a los
cálculos matemáticos, y ninguna computadora de hoy, podría encadenar
conocimientos, ideas y fórmulas, para realizar sus complicadas teorías.
La Teoría de la Relatividad y la
Relatividad Especial eran los escalones previos que él construyó, para llegar a
la Teoría del Campo Unificado.
Como los tiempos no le alcanzaron
por cuestiones de que la vida es efímera, todo quedó trunco, y nadie recogió el
guante, pues su talento era demasiado grande como para que alguien pudiera
seguir con las fórmulas.
Eso con respecto a la Ciencia,
pero con el uso lúdico de la informática, se van estropeando millones de
cerebros cada día.
Los potenciales Genios de hoy,
sucumben a la distracción y el entretenimiento, en lugar de usar sus
privilegiados cerebros en ser útiles a la Especie.
La Ciencia ha ridiculizado a la
Intuición y la Perspicacia, y ha dejado a los tecnócratas sin soporte para
llevar a la práctica sus hipótesis.
Los único que ha progresado sobre
esas bases, es la Física Cuántica, con un éxito semejante a las Ciencias
Matemáticas basadas en postulados, axiomas e ideas dadas por sentadas.
Pero tan preocupante como la
evaporación del Talento Humano, es la desaparición de las aptitudes para la
creación de obras musicales, Johan Sebastian Bach, Ludwig von Beethoven,
Mozart, Litz, y tantos geniales compositores de obras para grandes orquestas,
tampoco han tenido reemplazo en sus rubros.
Las Sinfonías, las composiciones
para orquestas de cámara y las grandes realizaciones para múltiples
instrumentos han sido sustituidas por la Salsa, la Pachanga y el Cuarteto.
Los últimos Oficios, desaparecen
con sus viejos Oficiales, y queda un vacío que nadie llena, porque hay que
trabajar.
Mientras tanto, quien no sabe de
Informática es un inútil que no consigue trabajo, porque todo hoy está
controlado por plaquetas electrónicas.
Esto que parece una Ciudad,
realmente lo es, pues maneja las funciones de una máquina haciendo un trabajo
que ningún humano podría igualar.
Con estas perspectivas, solo nos resta
instalarnos en el sillón de la sala, prender el Televisor, y dedicarnos a ver el
teleteatro de turno.
Pobres los jóvenes del futuro,
van a ganar muy poco, pues si exigen más de lo estipulado, una máquina devorará
sus empleos, y deberán resignarse a hacer el mantenimiento de ese equipo o
probar suerte en otra empresa.
El talento ya no es necesario, no
se dedique a pensar, cumpla su tarea o ahí tiene la puerta.
Hay cien personas esperando
afuera para ocupar ese cargo.





