2 de Marzo de 2015
El Universo Infinito
No se ha podido alcanzar los
bordes del Universo que nos aloja, ni con los instrumentos más poderosos que se han construido hasta hoy.
Siempre aparece algo más allá del
objeto más alejado y detrás de ese horizonte hay más cosas.
En tal inmensidad de Tiempo y
Espacio, si el fenómeno de la Vida fuese común como la creación de Materia a
partir de la mecánica Cuántica, lo efímero de la Vida, los ciclos estelares,
las enormes distancias, el desfasaje temporal y la simultaneidad, atentarían en
conjunto o separadamente, contra la coexistencia de Civilizaciones Inteligentes y la interconexión entre ellas.
No tenemos ni idea de lo colosal
que debería ser el tamaño de una nave que nos acercara a las inmediaciones de
la Estrella más cercana, Alfa Centauri, pero con combustibles convencionales y
alimentación natural, nos quedaríamos a medio camino sin combustible ni
alimentos.
Al llegar, lo más probable es que
no encontremos lo que fuimos a buscar, y el panorama sea muy desalentador.
En ese caso, sin posibilidades de
regresar a la Tierra, sólo se podrá continuar, pero ya sin esperanzas, con la
incertidumbre como meta final.
El Ser Humano como Criatura, es
de efímera existencia, y en viajes de largo aliento, son varias las
generaciones que tendrían como panorama único, el interior de una nave
interestelar, sin posibilidades de conocer la Naturaleza, otros animales, ni la
atmósfera.
Tampoco tendrían oportunidad de
apreciar los grandes vegetales, ni los pequeños, como las flores y las
semillas.
Tampoco conocerían a las
sociedades menores, como las de las hormigas y las abejas, con sus reinas y
obreras que trabajan sin pretensiones hasta morir.
No existen por razones obvias,
motivos para enviar naves tripuladas a surcar el Universo.
Las pérdidas de vidas humanas,
serán una consecuencia catastrófica que enlutará a media Humanidad.
El Hombre se ocupará de terminar
sus días como Especie en el mismo Planeta en que tuvo su origen.
Que no se desespere ni se
angustie, pues ha tenido el privilegio de habitar el Paraíso Terrenal durante
un tiempo más que suficiente, como para comprender que la Vida es un fenómeno
único, exclusivo del Sistema Solar, y que tiene un soporte que desconocemos
pero se halla en el interior de los Seres.
El Cosmos es el único escenario
que conocemos, por lo menos nuestro vecindario.
De lo que ocurre en otras
Galaxias, sólo podemos suponer e imaginar, pues lo único que llega hasta
nosotros como mensaje, es la luz de las estrellas y los acontecimientos
cósmicos que apreciamos a través de grandes telescopios.
El panorama simultáneo de un
cielo estrellado es sólo una ilusión que no se corresponde con la realidad,
pues es un puzzle de objetos desplazados en el tiempo, pero que vemos en el
mismo momento.
Procuremos vivir con la dignidad
suficiente, que nos permita llegar al final, sabiendo que no le hemos hecho un
gran daño al planeta, ni hemos afectado irremediablemente las posibilidades de
quienes comparten el escenario con nosotros.
Dejar la casa como estaba cuando
llegamos, es el mejor regalo que podemos hacerle a Dios.
