jueves, 28 de octubre de 2010

Espacio - Tiempo

11 de Octubre de 2010

Espacio-Tiempo


Nace o es concebido un Niño, es el comienzo de una Vida.
Ya sea desde la Concepción o el Nacimiento, comienza para él a correr o transcurrir lo que se ha dado en llamar el Tiempo.
Antes de nacer, el Tiempo para ese Ser no existía.
En los bioelementos el Tiempo coincide con la Existencia, transcurren paralelos desde el nacimiento hasta la Muerte.
Al perecer se corta el transcurso del Tiempo, con el cese de la Vida de ese Ser.
Yo creo que el Universo, desde el Big Bang, sufre un proceso semejante.
Por similitud con los Seres y las Cosas, creo que la naturaleza del tiempo es la decadencia, fuera de las referencias materiales.
En este Universo todo nace, se va degradando, y muere o desaparece.
El Tiempo es decadencia, degradación, desintegración.
El Espacio, queda determinado por el crecimiento y la expansión, y avanza simultáneamente con el Tiempo.
Pero uno avanza hacia un crecimiento acelerado, mientras que el otro avanza hacia la desaparición paulatina.
Estas relaciones simples analizadas desde el edificio matemático, dan lugar a hipótesis, tesis y teorías, que tienen un fundamento teórico sólido o firme, permitiendo analizar los procesos físico químicos que conforman la realidad con asombrosa precisión.
Pero el propio Universo es efímero como todos sus componentes.
Si el tiempo es decadencia y el espacio es crecimiento, en cierta forma se puede decir que son antagónicos, o si se quiere, complementarios.
El Universo está en decadencia por crecimiento.
Disgregándose sus componentes en forma acelerada, crecen los espacios que ocupa, hasta la desaparición de todo.
Tiempo coincide con edad, con existencia o aparición en el recinto.
Mientras el Tiempo en su decadencia, tiende a cesar, los espacios van aumentando el tamaño del recinto universal, por la separación y fuga de las galaxias, hasta que todo desaparezca.
El tiempo es afectado por lo efímero.
El Espacio no es afectado por esa condición, por lo que se expandirá hasta el fin de las edades cósmicas y continuará...
El espacio siempre estuvo, mientras que el tiempo es una invención de la Mente Humana. algo así como una antropía.
El crecimiento del Universo, es un avance hacia un cambio de Dimensión superior.
Seguramente nuevos estratos están surgiendo a nivel de la física cuántica, que desplazan a los componentes ya conocidos, ocupando sus lugares y obligando a los átomos y sus partes integrantes a su vez a dejarles el lugar.
Esto produce un crecimiento aparente por disgregación, aunque es un proceso natural de la Creación.
La Energía demanda nuevos recintos en todos sus estamentos, y la consecuencia es una acelerada fuga de las galaxias y los conglomerados cósmicos.
Como esta demanda ocurre en todo el Cosmos, el empuje es logarítmico y todo se separa, disgrega, aleja a un ritmo exponencial desconocido.
Este Paraíso al que denominamos Tierra, está sujeto a las leyes cósmicas, su trayectoria se ve afectada por la gravedad de la Luna, el Sol y todos los Planetas del sistema.
Además puede ser blanco de cuerpos errantes, asteroides, cometas, aerolitos y rocas de todo tipo que pululan por el espacio.
Hay también un bombardeo de desechos espaciales, como partes de satélites, cohetes y otros aparatos que orbitan la Tierra, fabricados por el Hombre.
Es blanco también de las radiaciones solares, los rayos gamma, los rayos cósmicos, neutrinos, y partículas cuánticas disparadas a velocidades enormes, que atraviesan todos los objetos superficiales y hasta al propio planeta de lado a lado, sin ver afectada su velocidad ni su trayectoria.
Las radiaciones, rayos, ondas electromagnéticas y partículas que vienen disparados a velocidades cercanas a las de la Luz, son el resultado de desintegraciones violentas de  conglomerados cósmicos tales como estrellas y objetos masivos desconocidos.
Lo que significa que esto se está desintegrando, y que las estrellas son como globos que aumentan su tamaño por agregación y procesos internos, hasta estallar irremediablemente o implosionar en forma dramática, enviando gran parte de su estructura a un viaje incierto por el cosmos.
Como el Universo es enorme, las posibilidades de colisión con grandes trozos de materia, se ve minimizada al punto de ser casi imposible.
Tal el caso de la nube de Oort, donde miles o centenares de miles de millones de cometas pululan, y la posibilidad de colisión es casi nula, pues están separados por decenas de millones de kilómetros de distancia entre sí.
Acá, si hay destrucción con consecuencias de extinción de la Especie, no será seguramente por motivos externos al Planeta.
Lo que posiblemente ocurra es una autodestrucción de alcance global, por falta de capacidad para administrar los recursos planetarios adecuadamente, y por la enfermiza naturaleza del ser humano de pensar sólo en sí mismo.
El fin está cerca y se presiente, y aunque está anunciado por profetas varios, los motivos no están muy claros y pueden ser asombrosamente inesperados.
Dios no destruirá su Obra, construida con fines absolutamente fundamentados, en sus Seres y sus Cosas. Algo comprensible para los Seres Racionales.
Sólo el Amor puede justificar una Creación tan imponente y magnífica como la que nos comprende.
La irracionalidad puede llevar a un fin abrupto y sorpresivo, contra el cual ya nada puede hacerse: la Obra Humana.
Los sabihondos Seres Humanos no necesitamos consejos a la hora de actuar y ejecutar, somos Seres Superiores a los que se nos debe sumisión, inclusive por parte de aquellos Humanos que no son aptos.
Somos Reyes y Señores de los territorios superficiales planetarios, y todo el que no se incline ante nuestro paso, debe perecer.
Asumimos el papel de superiores, como algo que se nos debe, por nuestra condición humana, olvidando al Animal que nos dio origen, y el proceso de la Evolución, por no nombrar a Dios, el gran ausente.
Ser frágil, inconsciente y soberbio, no acepta ser Animal, y en su camino va destruyendo los ecosistemas que dan sustento a su vida.
Una Bacteria patógena que al eliminar al ser que la alberga, muere junto con él.
Por ese sendero vamos, y nada podrá evitar que lleguemos al borde del abismo, y continuemos nuestra marcha.
El proceso es tal que se irá acelerando, al punto que cuando llegue la roca del Juicio Final, ya no quedará nadie para ser golpeado y eliminado.
Pensar que junto a nosotros, debajo de nuestros pies, o volando entre las flores, existen seres que construyen sociedades perfectas, desde hace tal vez cientos de millones de años.
Han sobrevivido a impactos cósmicos devastadores, catástrofes telúricas mayores a todo lo conocido, fenómenos climáticos y atmosféricos capaces de hacernos perecer a los humanos, pero debido al orden, la obediencia, el cumplimiento continuo de una misión  específica, y el compartir espacios, alimentos y obligaciones, por allí andan aún, sin preocuparse por problemas cósmicos, ni amenazas espaciales.
Su preocupación apunta al mantenimiento de su colonia, el de sus colonos, y sus descendientes.
Si pudiéramos copiar sus comportamientos, organización, planificación y falta de ambiciones mezquinas, tal vez podríamos sobrevivir hasta que llegue la roca.
Humildad, lealtad, solidaridad, unión, compartir el pan y el agua con los que no tienen, es lo que hacen abejas y hormigas.
Mientras los Insectos suman, nosotros restamos, debilitándonos, manteniendo zánganos que no aportan trabajo, ni esfuerzo, y se llevan la mejor parte de la torta.
Teniendo en cuenta que el Tiempo es como una bacteria patógena que carcome nuestros órganos, trayendo la decadencia y la disfunción general, aún en las cosas inertes, que se desintegran gradualmente ante nuestros ojos, el débil y efímero Ser Humano no debe ser objeto de ambiciones desmedidas, planes a largo plazo, ni sueños de dominio y hegemonía perdurable.
La Vida es un invalorable Bien concedido, con fines que desconocemos, pero en medio de un universo mineral e inerte, los Seres deben considerar el increíble privilegio de Vivir, como algo que proviene de una Entidad energética e Inteligente, que administra los materiales que existen, con autoridad digna de un Dios.
Tiempo y Espacio, conforman un teatro, donde se desarrollan los acontecimientos siderales.
Aunque la Física clásica rige los procesos, midiendo los lapsus, no puede controlar al tiempo en su transcurrir, y la tarea de los Físicos se debe limitar a la observación.
Cuando se gasten todos los materiales que el Hombre puede utilizar en su Obra terrena, sólo le quedará esperar hasta que llegue el fin de los tiempos.
Dejarán de existir los segundos, minutos, horas días, meses y años, y los Astros marcarán con su posición, el momento de los acontecimientos.
Por eso no es bueno marcarse fechas para cumplir sueños, ni pasarse con cálculos optimistas de los límites que impone una decadencia que nos abarca a todos, y que no perdona a ninguno.
Llegamos con nada, y nada nos llevaremos, sería bueno compartir aunque fuera lo que sabemos que no podremos consumir o gastar.
No dejemos una tierra en ruinas, devolvamos a la naturaleza lo que le hemos quitado en pos de una mejor calidad de vida.
Pero hay algo paradójico en la medida del tiempo como Magnitud.
Como los tiempos se refieren a la existencia en este Universo, a la edades de sus componentes, comienzan con una aparición o nacimiento, y culminan con su destrucción o degradación total, el tiempo debería comenzar a contarse en reversa, con un máximo estimativo que desconocemos y que termina en cero.
En el caso de las personas por ejemplo, diríamos: este bebé que ha nacido, tendrá una vida estimada en 70 años, debido al promedio de sus ancestros, o sea vivirá unos 25500 días.
Ese será el número de su nacimiento, cada día que pase le restaremos uno hasta llegar al cero, momento próximo a su deceso.
Una estrella como el Sol, tiene una vida media de 10000 millones de años, decimos correctamente que al sol aún le quedan 5000 millones de años de existencia.
Contar el tiempo en reversa, nos da una mejor idea de lo que es: su naturaleza es la decadencia y la desaparición de los Seres y las Cosas.
El tiempo no avanza, porque en su transcurso va terminando con los componentes materiales del cosmos.
Es un enemigo de la Materia, la que devuelve al sustrato cuántico, descomponiendo sus átomos en micropartículas.
Las partículas disgregadas, se dispersan por los espacios aledaños, desplazando a otras que están por allí.
Este desplazamiento demanda nuevos espacios, que implican un crecimiento del recinto.
El Espacio se expande, al equilibrar las fuerzas, para que la energía vuelva al cero que es su estado ideal.
Espacio y tiempo, son consecuencia uno del otro, antagónicos o complementarios.
La materia determina los espacios.
El tiempo, sin materia, no tiene sentido. Así que cuando desaparezca toda la materia, cesará el tiempo como magnitud, pues no habrá más referencias para medir. Y los espacios libres de materia, serán energía pura, como al principio.
Sólo Uno hay eterno y Verdadero: el Dueño del recinto.
El incrédulo pensará: y bueno, todo lo que nace, muere.
Otros: no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista.
Yo pienso, todos tienen razón, y yo también.

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