La tragedia Malthusiana de los Refugiados
Porqué son tantos y de donde vienen.
Un éxodo masivo, planificado y premeditado a ultranza.
Estas multitudes convertidas en
hordas incontenibles, se van haciendo cada vez más numerosas a medida que
avanzan, pues desde cultos simpatizantes hasta terroristas y mendigos pasan a
engrosar los contingentes desplazados, en un intento por llegar al trabajo y el
bienestar.
Este movimiento no tiene nada que
ver con los atentados de París, es algo mucho mayor, que puede comprometer la
seguridad de los Estados, y su propia integridad, cambiando las fronteras y
reduciendo los recursos de los ricos.
Pareciera que un grupo de
soldados de ISIS, partió de Siria hasta Alemania, con el fin de sumar adeptos a
su causa, algo muy fácil de hacer recorriendo zonas de extrema pobreza, y
usando un método semejante al de una red de pesca, la fueron llenando con
terroristas, menesterosos desplazados e indigentes.
Esa red será abierta en el centro
de Europa, con consecuencias impredecibles, semejantes a una invasión donde la
contaminación y la enfermedad cobrarán su tributo, así como el delito fruto de
la necesidad y la falta de recursos.
Un ataque encubierto en razones
humanitarias, pero que encierra un peligro letal para los bienintencionados gobiernos,
que no tendrán como protegerse de la plaga, cuando se encuentre en sus
territorios.
El incidente de París, fue un
acto de distracción para que lo que se viene pase inadvertido hasta que no
pueda ser evitado.
Mientras crece el número de
adeptos hasta llegar a Croacia y Eslovenia, comienza la descarga en Austria, la
República Checa y especialmente Alemania.
Esto es la siembra de una semilla
que generará caos y anarquía, porque no se podrán cubrir las necesidades de
todos los vagabundos.
El mecanismo es tan sutil, que es
manejado desde la propia Siria, Iraq y Afganistan, por teléfono, sms, fax y
skype.
Están utilizando nuestras
tecnologías contra nosotros mismos, a la vez que utilizan a otros pueblos como
soldados y mercenarios.
No hay que menospreciar el
talento de estos señores del mal, que son tan antiguos como los propios
hebreos, pero no se defienden, sino que atacan con premeditación y alevosía
tomando la muerte en combate o atentado terrorista, como un acto de gloria.
Si no se controla el brote, la
epidemia se expandirá, y muchos millones morirán. Más inocentes que
combatientes, y esos no son actos de gloria ni para Dios ni para Alá pues el
Creador es uno sólo, no importa cómo se lo nombre, y todos los Humanos somos
sus hijos.

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