07 de Marzo de 2006.
01
10-R
Reflexiones del Flaco
El Oportunista y el
Distraído
Pasan los años y todo sigue igual
El
Flaco intentaba avanzar entre la multitud de
transeúntes que venían en contra.
Mirando
el reloj a cada rato, comprobaba que llegaría tarde de todos modos.
Ya
cansado de luchar se detiene en una esquina, resguardado por un semáforo para
no ser arrastrado por la corriente.
Asombrado,
despierta a una faceta desconocida de la vorágine ciudadana.
Se
pone la verde, y un coche que venía por la avenida, pretende entrar en la
transversal.
Al
ver la luz verde, se lanza la carrera de los peatones que están esperando para
cruzar.
El
automovilista aguarda un espacio para pasar, pero es en vano, y cuando llega su
tiempo se pone la roja y no puede hacerlo.
El
chofer espera la otra verde, pero cuando se pone, otra avalancha le impide el
paso.
Se
pone la roja nuevamente, y el tipo sin moverse le comenta al Flaco: - Se da
cuenta, ¿cómo hago para cruzar?.
-“Y...,
cruzá con la roja, atrás de los que pasan”.
-
Buena idea, gracias.
Dando
la vuelta con la roja, recibió toda clase de improperios, y se alejó
rápidamente.
El
Flaco, perplejo, pensaba: “Esto sí que es una verdadera selva urbana, la gente
no razona y se impone por la fuerza.
Parece
un gallinero, donde los pollos más grandes alejan a los más débiles para que no
se acerquen al comedero.
Los
más grandes y gordos, cada vez están más fuertes, y los chicos, raquíticos.
Los
comilones, atentos a la llegada del alimento, salen primero hacia el comedero,
y los chicos tienen que raspar el fondo para meter algo en el buche.
Pero
en este gallinero, los pollos más gordos no van al matadero, sino que siguen creciendo
y engordando, y ahogando a los más pequeños.
Yo
pienso que las sociedades humanas son como criaderos.
Nosotros
seremos muy inteligentes y tendremos mucho raciocinio, pero cuando se juntan
las multitudes, nos comportamos como cualquier animal de la fauna planetaria.
En
el entorno social se usan todas la armas disponibles, para lograr ventajas y
privilegios que nos permitan mejorar posiciones y beneficios.
Es
una continua competencia encubierta, donde no siempre los más capaces ganan, y
sí triunfan los más audaces, los temerarios y desvirtuados.
Los
Ancianos, los Jóvenes, los Niños, los Discapacitados y los Enfermos, pierden.
Antes
esta categoría incluía a las mujeres, pero hoy ellas compiten por los mejores
lugares con todo aquel que se les meta en el camino.
La
Lid está en todos los estratos sociales, desde la Cima hasta el Llano.
En
la competencia social pierden todos los competidores, porque la competencia no
es una suma, sino de una resta.
Los
que quedan por el camino, son tratados como deshechos de la competencia, y se
considera que no pueden aportar nada a la mejora de la gestión.
Así
se pierden valiosas contribuciones en ideas y esfuerzos, que serían
beneficiosos para todos.
Pero
de eso de trata la competencia: que triunfen los mejores, y que los menos aptos
queden descartados.
Aunque
algunos quedan fuera por errores o equivocaciones circunstanciales, aunque
potencialmente sean superiores al ganador.
Tal el caso de los
concursos de oposición, donde una laguna momentánea en un aspiran-
te muy inteligente,
puede dejarlo desplazado por uno menos apto, que estudió muy bien el programa
exigido.
Esta
sustracción del talento, nos ha despojado de una materia gris imprescindible
para impulsar el progreso científico y tecnológico de la humanidad, que seguramente
con otra orientación nos hubiera permitido llegar bastante más lejos de lo que
estamos hoy.
Porque
las oportunidades son sólo para los ganadores, aunque en muchos casos no
resultan ser los mejores, sino oportunistas y ventajeros de recursos limitados,
que concentran su preparación en lo específico como para ganar, y cuando son
Líderes, son incapaces que frenan el talento y la inteligencia ajenos.
En
los países subdesarrollados los Líderes no rinden exámenes de aptitud, test de
inteligencia, y ni siquiera se conocen sus coeficientes intelectuales.
Presidentes,
Legisladores, Ministros, Gerentes de Empresas Públicas, y los líderes de la
Empresa Privada son elevados por los votos obtenidos, el peso de sus acciones o
el capital invertido.
En
ninguno de esos casos se analiza su capacidad de decisión en situaciones
límite.
En
un gallinero el pollo más rápido se come la lombriz.
Entre
nosotros, el que ve la moneda le pone el pie encima, y se queda allí hasta que
nadie repara en él, para levantarla.
Esa
astucia aplicada a los actos sociales, transforma el teatro cívico, en una
mezcla de magos, prestidigitadores, avivados, ventajeros, araneros y otros, que
en lugar de ser actores sociales útiles, son enemigos y destructores de los
sistemas.
La
inocencia y la ineptitud, condenan al individuo apagar un tributo especial a su
condición.
Los
ignorantes y los enfermos no recibirán torta, porque ésta se reparte entre los
de arriba, y al llano no llegan ni las migas.
Éstos
procederes crean acumulaciones desproporcionadas de Poder, Bienes y Riqueza en
la cima, mientras que abajo campean la escasez y la miseria.
Estos
desequilibrios son el resultado de una planificación social premeditada, cuyo
diseño beneficia a los planificadores, sus parientes, amigos y
correligionarios.
Beneficios,
prebendas, privilegios, cargos, empleos, asignaciones especiales, nombramientos
diplomáticos y asesorías rentadas entre otros.
Todo
eso recibe la elite, mientras la masa es grabada con onerosos impuestos, para
financiar los enormes gastos del Estado.
Los
Gobernantes de hoy, manifiestos y destacados ventajeros, eligen y acumulan
todos los sueldos posibles, en el ejercicio de sus tareas impositivas y
recaudatorias.
El
Estado de los países en desarrollo, se ha convertido en una máquina tragamonedas,
tipo aspiradora.
Los
hábiles diseñadores de impuestos de ayer, son bebés de pecho en comparación con
los profesionales en extracción de fluidos de los gobiernos actuales.
Cada
Administración mejora la performance de todas las anteriores.
Ahora
resulta que el salario es una renta, por lo que el asalariado es un tipo que
vive de rentas, realmente es la consagración imaginativa de los genios
impositivos.
Cuando
los preclaros anteriores inventaron el impuesto a los sueldos, avisaron que era
por única vez y a término.
Los
gobiernos que siguieron se engancharon, y aumentaron los porcentajes, hasta
llegar a los imaginativos de hoy, que consideran el salario como una renta, a
los efectos impositivos.
La
capacidad de asombro de los de abajo se ve desbordada por el caradurismo y la
convicción con que anuncian los nuevos diezmos.
Con
solemnidad miran a las cámaras, y anuncian como van a ser gravados los
salarios, mientras callan que los inversores extranjeros ingresan sus capitales
libres de impuestos por varios años.
Que
las ganancias de las Empresas Multinacionales, vuelan a través de giros
internos de Bancos Internacionales, sin ser detectadas y diezmadas como los
sueldos miserables.
Que
la maquinaria y el equipamiento de las nuevas Empresas, ingresa de contrabando,
pasando de largo por las Aduanas, con free pass especiales, y que cuando
gobernantes y legisladores son grabados con impuestos, se votan aumentos que
superan con creces la imposición,
El
Pato de la Boda, siempre lo pagan los que trabajan por un salario, los pequeños
empresarios, los jubilados, los pensionistas, y los contribuyentes anónimos
como propietarios, profesionales, etc.
Estos
gobiernos de turno, efímeros administradores de bienes ajenos, se sienten como Reyes y Emperadores, y comprometen la
situación de los países 30 o 40 años hacia delante, cuando de ellos no quede ni
el recuerdo.
Si
hubiera sabido que era tan fácil gobernar, me hubiera postulado como candidato
a Presidente, aunque no hubiera ganado, porque no sé mentir.
Pero
si con falsas promesas de cambio, anunciando a viva voz un Impuesto a la Renta
que en realidad es al trabajo, entregando la propiedad de la tierra a tipos que
vienen a ilusionar a nativos que luego serán explotados y sumergidos a
condiciones de esclavitud, y diciendo: -¡Festejen uruguayos, festejen!, se
llega al gobierno de un país, en realidad caben dos simples probabilidades: o
los gobernantes son muy listos, o los uruguayos todos somos muy tontos.
Ahora
resulta que en México el Presidente Vázquez anuncia que al Uruguay s le sobra
nafta refinada como excedente de producción.
Ése
excedente se produce como consecuencia de un exceso de venta de gasoil.
Ése
combustible que sobra, ya está pago por la diferencia desmesurada entre el
precio de las naftas y el gasoil.
En
lugar se usarlo para compensar el desnivel interno, se ofrece a México como
moneda de cambio para comprarle petróleo crudo para refinar.
La
lista de gobernantes ladrones y cachadores no ha terminado.
Las
exportaciones de Cobre, de un país que no tiene minas de tal metal, está
denunciando la presencia de delincuentes, ladrones y reducidores, que blanquean
metales robados.
Estos
gobernantes que salen a ofrecer Nafta refinada, hacen lo mismo que los
mercaderes del Cobre, y los Frigoríficos, pero a otro nivel y bajo el manto de la
legalidad que les da la Investidura.
Venden
la nafta dos veces, asaltando a los gobernados, que son los que subsidian los
regalos que les hacen a países que ya tienen petróleo.
La
nafta que sobra, ya la pagaron los infelices que tienen coches nafteros, que
abonaron por su combustible seis veces su valor real.
Por
eso a Ancap le sobra dinero para jugar al banquero en Argentina, aunque pierda
millones de dólares diarios, y ya se encuentra planificando inversiones en
pozos y gasoductos con el dinero de los uruguayos.
Los
Directores de las Empresas Públicas se comportan como verdaderos Inversores
privados, y se creen dueños de los capitales que mal manejan.
Yo
no le di permiso, ¿y Usted?
En
el caso de la emisión y venta de Títulos de deuda pública y Bonos del Tesoro,
así como la inversión de capitales del Estado en negocios en el exterior,
debería ser autorizada por el pueblo, que es el deudor solidario que amortizará
con su esfuerzo y el de las generaciones que aún no han nacido, la repetida
desaparición de los fondos comprometidos en las transacciones fraudulentas.
El
Ministerio de Economía y Finanzas, debería brindar una amplia difusión de las
condiciones de aplicación de los fondos, quienes son los firmantes del
compromiso, y crear una comisión fiscal que tenga la tarea del seguimiento y
control de destino.
El
pueblo, que es el que paga sin recibir nada a cambio, siempre queda fuera de la
fiesta, sin comer torta, masas, sandwiches, ni tomar jugos, refrescos y mucho
menos champaña.
Cuando
los créditos son concedidos y los negocios concretados, hay algarabía y
festejos en las altas esferas, mientras el pueblo, ignorante, debería llorar
desconsoladamente.
Cuando
el daño es mayúsculo, y los afectados numerosos, el Dios actúa de oficio,
cobrando en vida, a la familia, con salud, de modo que el delincuente no pueda
aprovechar su botín.
Cortando
la cadena de su simiente, o asestando un golpe con su Divina Mano, el Ángel del
Señor, cumple una sentencia inevitable.
El
refrán dice que el vivo vive del bobo, y el bobo de su trabajo.
Pero
mientras el vivo duerme poco por cuidar su botín, y atormentado por su
conciencia, el bobo suele descansar plácidamente, y día llegará en que el bobo
recibirá el premio a su inocencia, mientras el vivo pagará por sus pioladas.
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