Materia
y Energía oscuras.
El Sol se encuentra en el centro de un Sistema Estelar, en
el cual constituye el núcleo central.
Ocupa el centro, y tiene, girando
en órbitas concéntricas a los planetas, cometas, asteroides y todos los cuerpos
que vagan en sus cercanías.
Casi todos son coplanares y
tienen órbitas elípticas en las cuales el Sol ocupa uno de sus focos.
El plano que determinan las
órbitas de los Planetas se denomina Eclíptica.
Pero la influencia del Sol no se
limita al plano de la Eclíptica, sino que es una bola del tamaño de ésta que
abarca hasta la nube de Oort, varios años luz mayor que la órbita de Plutón.
El Espacio ocupado por el Sistema
Solar es una zona de exclusión donde todos los elementos que lo constituyen,
son parte del Sistema.
Esto significa que los sistemas
estelares, son como burbujas aisladas, donde los elementos extraños y foráneos
no son aceptados y son intrusos.
Esto implica un espacio exclusivo
que ha sido demandado del Cosmos para la formación del Sistema Estelar.
El Sistema se extiende por una
zona esférica que va hasta los confines de la nube de Oort, a unos dos años luz del Sol.
Esto significa que el tamaño del
Sistema Solar incluida la nube de Oort es formidablemente mayor que el Sol y
las órbitas planetarias incluidas.
Todo ese espacio cósmico es el
que demandó el sol en su formación:
A partir del descubrimiento de la
Dimensión cuántica, se supuso que estaba formada por diversas partículas que
denominaron Quark´s.
Los Quarks están presentes en
todos los componentes cuánticos, y la formación de un solo átomo de Hidrógeno,
requiere de un núcleo y un electrón en órbita.
El núcleo es en esencia un
protón, en la forma más simple del hidrógeno y un electrón en órbita.
La formación de un átomo de
hidrógeno, tal como los sistemas estelares pero a su escala, demanda una
porción de Espacio Cósmico extraordinaria y exclusiva que se toma de los
alrededores; este espacio elimina a todas las partículas que no pertenecen al
átomo de hidrógeno, que es protegido por un escudo de fuerzas semejante a la
nube de Oort.
La dinámica cósmica establece que
la formación de átomos de hidrógeno a partir de micropartículas cuánticas, sea
la mecánica básica de la formación de Materia. De ésta forma los átomos de
Hidrógeno se aglomeran, chocan, combinan y forman moléculas complejas que
denominamos Materia.
Los átomos de hidrógeno que se
forman, son tantos que pueden dejar enormes zonas de Espacio cósmico, vacías
para el ojo humano, y esos vacíos aparentes deforman las Galaxias, porque son
materia opaca.
Cuando se concentran en
cantidades grandes, forman nubes de gases que a su vez se convierten en
estrellas.
Los espacios demandados por la
formación de átomos, separan a las Galaxias y las estrellas que las integran,
dando la impresión de que el Universo se disgrega por la fuga de sus
componentes.
Por eso, a pesar de que el
universo se va raleando por la fuga de las Galaxias, la formación de otras
nuevas mantiene su misma apariencia a través de los eones.
Con esto quiero explicar que la
tal Materia Oscura, son átomos individuales que pueden llegar a convertirse en
Estrellas por aglomeración y compresión, y allí empiezan a brillar.
La Física clásica y la Física
cuántica se transforman unas en otras en el Espacio Cósmico y a través de los
Agujeros Negros. Éstos son convertidores o recuperadores de elementos
cuánticos, liberando chorros de Espacio cósmico.
Hay un equilibrio dinámico en el
Universo, que mantiene la Materia a expensas de los elementos cuánticos. Por
eso en cualquier parte del Cosmos que nos encontremos, tendremos un panorama
semejante, sin poder definir nuestra ubicación exacta.
Así nada es permanente, sino que
todo es transitorio y efímero, y todo lo que se crea, termina decayendo y
pereciendo, cediendo su lugar a una renovación continua de los objetos
materiales.
Si bien nada se destruye para
siempre, todo lo nuevo que aparece, surge de los restos de lo que desapareció,
manteniendo la cantidad de Energía total.
El Universo puede ser considerado
como un organismo dinámico automático, que sustenta su propio mantenimiento e
higiene, en complicados procesos reales y cuánticos que se complementan para
que las transformaciones no afecten al todo, y no haya pérdidas en las
cantidades de Energía, incluida la Materia como una de sus formas.

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