miércoles, 21 de enero de 2015

Materia y Energía oscuras.

El Sol se encuentra en el centro de un Sistema Estelar, en el cual constituye el núcleo central.
Ocupa el centro, y tiene, girando en órbitas concéntricas a los planetas, cometas, asteroides y todos los cuerpos que vagan en sus cercanías.
Casi todos son coplanares y tienen órbitas elípticas en las cuales el Sol ocupa uno de sus focos.
El plano que determinan las órbitas de los Planetas se denomina Eclíptica.
Pero la influencia del Sol no se limita al plano de la Eclíptica, sino que es una bola del tamaño de ésta que abarca hasta la nube de Oort, varios años luz mayor que la órbita de Plutón.
El Espacio ocupado por el Sistema Solar es una zona de exclusión donde todos los elementos que lo constituyen, son parte del Sistema.
Esto significa que los sistemas estelares, son como burbujas aisladas, donde los elementos extraños y foráneos no son aceptados y son intrusos.
Esto implica un espacio exclusivo que ha sido demandado del Cosmos para la formación del Sistema Estelar.

El Sistema se extiende por una zona esférica que va hasta los confines de la nube de Oort,  a unos dos años luz del Sol.
Esto significa que el tamaño del Sistema Solar incluida la nube de Oort es formidablemente mayor que el Sol y las órbitas planetarias incluidas.
Todo ese espacio cósmico es el que demandó el sol en su formación:

A partir del descubrimiento de la Dimensión cuántica, se supuso que estaba formada por diversas partículas que denominaron Quark´s.
Los Quarks están presentes en todos los componentes cuánticos, y la formación de un solo átomo de Hidrógeno, requiere de un núcleo y un electrón en órbita.
El núcleo es en esencia un protón, en la forma más simple del hidrógeno y un electrón en órbita.
La formación de un átomo de hidrógeno, tal como los sistemas estelares pero a su escala, demanda una porción de Espacio Cósmico extraordinaria y exclusiva que se toma de los alrededores; este espacio elimina a todas las partículas que no pertenecen al átomo de hidrógeno, que es protegido por un escudo de fuerzas semejante a la nube de Oort.
La dinámica cósmica establece que la formación de átomos de hidrógeno a partir de micropartículas cuánticas, sea la mecánica básica de la formación de Materia. De ésta forma los átomos de Hidrógeno se aglomeran, chocan, combinan y forman moléculas complejas que denominamos Materia.
Los átomos de hidrógeno que se forman, son tantos que pueden dejar enormes zonas de Espacio cósmico, vacías para el ojo humano, y esos vacíos aparentes deforman las Galaxias, porque son materia opaca.
Cuando se concentran en cantidades grandes, forman nubes de gases que a su vez se convierten en estrellas.
Los espacios demandados por la formación de átomos, separan a las Galaxias y las estrellas que las integran, dando la impresión de que el Universo se disgrega por la fuga de sus componentes.
Por eso, a pesar de que el universo se va raleando por la fuga de las Galaxias, la formación de otras nuevas mantiene su misma apariencia a través de los eones.
Con esto quiero explicar que la tal Materia Oscura, son átomos individuales que pueden llegar a convertirse en Estrellas por aglomeración y compresión, y allí empiezan a brillar.
La Física clásica y la Física cuántica se transforman unas en otras en el Espacio Cósmico y a través de los Agujeros Negros. Éstos son convertidores o recuperadores de elementos cuánticos, liberando chorros de Espacio cósmico.
Hay un equilibrio dinámico en el Universo, que mantiene la Materia a expensas de los elementos cuánticos. Por eso en cualquier parte del Cosmos que nos encontremos, tendremos un panorama semejante, sin poder definir nuestra ubicación exacta.
Así nada es permanente, sino que todo es transitorio y efímero, y todo lo que se crea, termina decayendo y pereciendo, cediendo su lugar a una renovación continua de los objetos materiales.
Si bien nada se destruye para siempre, todo lo nuevo que aparece, surge de los restos de lo que desapareció, manteniendo la cantidad de Energía total.
El Universo puede ser considerado como un organismo dinámico automático, que sustenta su propio mantenimiento e higiene, en complicados procesos reales y cuánticos que se complementan para que las transformaciones no afecten al todo, y no haya pérdidas en las cantidades de Energía, incluida la Materia como una de sus formas.


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