lunes, 24 de marzo de 2014


20 de marzo de 2014

El peor crimen jamás perpetrado.

Muchos científicos y astrofísicos de la actualidad, se están animando a encarar el tema de la Extinción de la Biosfera de la Tierra.
Hasta el renombrado Stephen Hawking, ha advertido que la Tierra, al ritmo de agresión que está sufriendo, es incapaz de sostener la Vida durante más de uno o dos milenios.
Mientras que los Dinosaurios reinaron en la superficie de la Tierra durante unos 160 millones de años, en el período Mesozoico, y fueron exterminados por un fenómeno que implicó a un aerolito que colisionó contra la Tierra hace 65 millones de años, sin ese cataclismo astronómico de por medio, aún reinarían por estos lares.
Su desaparición casi súbita, no fue provocada por ellos, sino que ocurrió un acontecimiento imprevisto donde la mayor parte de la Biosfera de la Tierra fue eliminada en cuestión de meses.
Un enorme asteroide, colisionó en la península de Yucatán, produciendo un  cataclismo como jamás se hubiese imaginado.
Produjo olas de más de 300 metros de altura, que arrasaron las zonas costeras de los continentes, y posteriores incendios generalizados en todo el planeta, cuyo humo oscureció durante meses la atmósfera, haciendo perecer la mayor parte de la vegetación.
Fecha: año –65.500.000, un asteroide de unos 10 Km. de diámetro medio, se estrelló contra la península de Yucatán formando el cráter de Chicxuluv
Este cataclismo casi termina con la Vida sobre la Tierra.
No podemos preguntarnos si se repetirá, sino cuando, y si nos dará el tiempo para escapar y no desaparecer como los dinosaurios.
Toda criatura mayor que una rata, murió, y a partir de los que sobrevivieron, se crearon nuevas especies, que son las que hoy habitan la Tierra.
Nosotros, como Seres racionales, deberíamos comprender que en la Tierra ha habido varias extinciones, por las glaciaciones, las subidas del nivel de los mares y alguna más antigua producida por un asteroide que dejó un cráter 50 veces mayor que el de Chicxulub en el fondo del Océano Índico, seguramente en los tiempos de Pangea.
Estos acontecimientos no son virtuales, sino que forman parte de una realidad que nos espera, y será sorpresiva.
Quiere esto decir, que los hombres inteligentes que manejan las Naciones del mundo actual, deberían ponerse la ropa de trabajo, y comenzar conversaciones al más alto nivel, para formar consejos multinacionales, primero para llegar a un consenso en la formación de un Instituto Internacional que tendrá potestad sobre todas las Civilizaciones para reclutar Diseñadores, Ingenieros, Arquitectos, Astrónomos, Médicos, Nutricionistas, siquiatras, sicólogos, preferentemente jóvenes y destacados integrantes de sus disciplinas.
Se trata de construir una Nave Interestelar, para ir hacia un planeta cercano, rocoso, ubicado en la zona habitable de su estrella que contenga agua y una atmósfera rica en Oxígeno..

El último recurso, puede estar muy cerca o muy lejos, pero por algo hay que empezar.
Sería mucho peor ver morir a nuestros seres queridos, y lamentarse de no haber hecho nada a su tiempo, (cuando aún lo había) para que al menos algunos se salvaran.
Si nuestros genes se pierden para siempre en un cataclismo, será por culpa de los Líderes que no supieron planificar una supervivencia a priori, luego de lo que todos presentimos que sucederá.
La próxima extinción será la nuestra, es nuestro deber prevenirla, o por lo menos empezar a hacer algo ¡ahora!.
Desde este momento, sólo cabe esperar que los hombres de ciencia comiencen los trabajos de convencimiento de los gobiernos que pueden invertir en Ciencias Espaciales.

Posiblemente Pandora haya sido un aviso, pero el Planeta Cuna podría ser la solución.

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