14 de octubre de 2012
El Universo
Estamos en una casa demasiado grande.
Y nos consideramos demasiado importantes.
Estudiando las enormes dimensiones de nuestro entorno
cósmico, o sea hasta donde los instrumentos nos permiten acceder, somos unas
bacterias molestas, que no tienen posibilidades de prosperar, ni siquiera a
mediano plazo.
Mediano plazo sería de mil a diez
mil años.
Estamos entrando en un campo que
nos hace vulnerables a la falta de Energía, Alimentos, Medicamentos, Agua y una
Atmósfera limpia y saludable, apta para la Vida.
El Ciberespacio se ha tornado en
imprescindible para la supervivencia.
Las Redes Sociales comandan las
tendencias de los pensamientos a nivel global.
Toda esta movida cibernética, se
ha gestado dentro del Planeta, y hemos perdido la noción de que formamos parte
de un Universo Infinito.
Hoy la gente se enferma, si no
recibe mensajes por los SMS o los menssengers de las redes de Internet.
El que no está conectado es un
zombie que es desechado por estar fuera de la interconexión mundial.
Realmente un Ser inútil, que no
sabe interactuar con la comunidad virtual, y está fuera del conocimiento último
de las Redes.
El Orden mundial está en manos de
personajes que comandan Empresas como Microsoft, Google, Apple, Facebook,
Tweeter, etc.
Estas personas encarnan a los
modernos anticristos, que ordenan quien debe ser escuchado o leído, y quién no.
No digo que sean malos ni buenos,
pero el defecto está en que realmente no son ellos los que manejan los hilos
del Poder, sino sus empleados a sueldo.
Detrás de los Genios, como Bill
Gate, Steve Jobs, Matt Mullenweg y otros eminentes magnates de las
comunicaciones, hay bacterias que se nutren se sus dones para atacar a personas
que dependen de autorizaciones firmadas por los genios.
Señores miren esto y vean que
pequeños somos.
De esto surge que el Sistema Solar completo es
insignificante en comparación con Astros enormes que pueblan el Cosmos.
Eso significa que siempre
encontraremos alguien mucho mayor que nosotros, y otros que son bastante
menores.
Los que se creen muy grandes, son
tan grandes como Dios se lo permite, hasta que su vida se termina o se lo comen
sus súbditos.
La Ambición domina a los de
arriba y a los de abajo, y es el motor que destruye y carcome los planes de las
Civilizaciones Humanas en busca de un perfeccionamiento gradual y seguro.
Así, los Astros mayores se comen,
como los peces, a los más pequeños, hasta que sus estómagos estallan en
colosales explosiones que dan origen a nuevas vidas que continuarán los ciclos
siguientes de repetición de la Historia.

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