martes, 16 de octubre de 2012


14 de octubre de 2012

El Universo

Estamos en una casa demasiado grande.
Y nos consideramos demasiado importantes.
Estudiando las enormes dimensiones de nuestro entorno cósmico, o sea hasta donde los instrumentos nos permiten acceder, somos unas bacterias molestas, que no tienen posibilidades de prosperar, ni siquiera a mediano plazo.
Mediano plazo sería de mil a diez mil años.
Estamos entrando en un campo que nos hace vulnerables a la falta de Energía, Alimentos, Medicamentos, Agua y una Atmósfera limpia y saludable, apta para la Vida.
El Ciberespacio se ha tornado en imprescindible para la supervivencia.
Las Redes Sociales comandan las tendencias de los pensamientos a nivel global.
Toda esta movida cibernética, se ha gestado dentro del Planeta, y hemos perdido la noción de que formamos parte de un Universo Infinito.
Hoy la gente se enferma, si no recibe mensajes por los SMS o los menssengers de las redes de Internet.
El que no está conectado es un zombie que es desechado por estar fuera de la interconexión mundial.
Realmente un Ser inútil, que no sabe interactuar con la comunidad virtual, y está fuera del conocimiento último de las Redes.
El Orden mundial está en manos de personajes que comandan Empresas como Microsoft, Google, Apple, Facebook, Tweeter, etc.
Estas personas encarnan a los modernos anticristos, que ordenan quien debe ser escuchado o leído, y quién no.
No digo que sean malos ni buenos, pero el defecto está en que realmente no son ellos los que manejan los hilos del Poder, sino sus empleados a sueldo.
Detrás de los Genios, como Bill Gate, Steve Jobs, Matt Mullenweg y otros eminentes magnates de las comunicaciones, hay bacterias que se nutren se sus dones para atacar a personas que dependen de autorizaciones firmadas por los genios.
Señores miren esto y vean que pequeños somos.

De esto surge que el Sistema Solar completo es insignificante en comparación con Astros enormes que pueblan el Cosmos.
Eso significa que siempre encontraremos alguien mucho mayor que nosotros, y otros que son bastante menores.
Los que se creen muy grandes, son tan grandes como Dios se lo permite, hasta que su vida se termina o se lo comen sus súbditos.
La Ambición domina a los de arriba y a los de abajo, y es el motor que destruye y carcome los planes de las Civilizaciones Humanas en busca de un perfeccionamiento gradual y seguro.
Así, los Astros mayores se comen, como los peces, a los más pequeños, hasta que sus estómagos estallan en colosales explosiones que dan origen a nuevas vidas que continuarán los ciclos siguientes de repetición de la Historia.

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