14 de Mayo de 2011
Estamos manejando latas de sardinas.
No hay previsión posible, si no chocamos nos chocan
Creo que ha llegado el momento de analizar detenidamente las colisiones de automóviles y camiones en las carreteras.
Es fácil advertir que el estado en que quedan las máquinas, nos está advirtiendo de que las cosas en las fábricas apuntan al enriquecimiento a costas de la integridad de los usuarios.
El afán de lucro desmedido de los fabricantes, requiere un deterioro rápido de las unidades, para que los propietarios lo cambien lo antes posible.
Así se afina la chapa, las carrocerías son autoportantes para eliminar los pesados chasis, y aunque aumenta la potencia, los carros son cada vez más livianos.
Todo deriva en un debilitamiento del conjunto que se convierte en una cada vez más hermosa burbuja metálica, incapaz de brindarle protección a su dueño.
Imágenes de Youtube:
Las consecuencias de estos ahorros son beneficiosas para los inversores de las factorías, contribuyen a una estética refinada, línea aerodinámica, desplazamiento suave y sin ruidos molestos, y en un choque, un desenlace fatal para el conductor y los acompañantes.
Estamos cansados de ver chatarra nueva en la ruta, y mucha sangre entre las latas.
Antes los coches colisionaban, se rompían un poco o rebotaban pero la gente estaba protegida por la gruesa chapa y el chasis.
Hoy los parachoques son de plástico,?, o sea que no son para choques, sino adornos de terminación.
Los parantes son chapa doblada sin ningún refuerzo interno, y los ladrones los roban doblando las puertas.
En un choque, las fuerzas desatadas son mucho mayores que las de un simple ladrón de autos.
Antes si Ud. se apretaba un dedo al cerrar una puerta, chau dedo.
Ahora ya no tiene que temer, porque la puerta cede y aunque le duela, el dedo se salva.
Estamos en una encrucijada tecnológica que debe superarse urgente, por la vida de los viajeros.
Los autos de hoy deben modificar su estructura; o instalan chasis y refuerzan la chapa, o hacen una jaula de acero como las de los autos de carrera para protección de los usuarios.
La carretera es una cinta procesadora de Seres Humanos, la mayoría jóvenes, que perecen dentro de ingenios extremadamente rápidos, pero sumamente débiles.
La muerte es cosa común, y nadie se pregunta porqué muere tanta gente.
Dicen que todo es imprudencia, alcohol, drogas, juventud, vejez, cualquier cosa menos las latas de sardinas.
Tal vez las Naciones Unidas deberían intervenir, para reglamentar la construcción de estos adminículos potencialmente mortales.
Porque ningún fabricante va a sacrificar sus ganancias, para brindar más seguridad a sus autos, ya que eso implica aumento de peso, mayor consumo de gasolina, menos velocidad, etc.
También se podría instrumentar una jaula de duraluminio, de muy poco peso pero altamente resistente.
Los diseñadores están preparados para afrontar desafíos mayores que una simple jaula.
La cosa pasa por que los inversores se acuerden de donde proviene su riqueza, y sepan que no se llevarán nada más que sus responsabilidades anónimas en el asunto.
Son muchos los que pierden familiares o toda su familia, quedan desfigurados, impedidos o paralizados de por vida, porque una empresa gane unos dólares más en cada unidad.
No es responsabilidad sólo de conductores y usuarios, el problema de los accidentes tiene raíces más profundas que necesitan revisarse.
No puede ser que hoy conducir un automóvil por una carretera, sea una forma de morir.
Quienes se atrevan a enfrentar estos entuertos, estarán actuando en defensa de la Humanidad.
Orbisalas



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