18 de marzo de 2011
De porqué los Japoneses deben abandonar el Barco.
Japón es un país admirable, por su gente.
Hoy estamos comprobando que se equivocaron al elegir su territorio.
Están ocupando las altas cumbres de un desfiladero submarino, que está siendo afectado por movimientos sísmicos, recurrentes y cada vez más intensos.
Mientras los Inversores japoneses siguen haciendo crecer sus industrias y grandes emprendimientos, van amontonando materiales, edificaciones, maquinarias y equipos pesados en la cima de una montaña.
Esa montaña está sumergida casi en su totalidad, sometida a las fuertes corrientes marinas del Océano Pacífico, a los famosos Tifones que azotan periódicamente la isla, y los movimientos sísmicos. En las grandes profundidades de las fosas marinas de más de 9000 metros, donde el Monte Everest quedaría sumergido, el desfiladero japonés, está apoyado sobre una capa de Basalto que apoya directamente sobre el magma de la Tierra. Algo así como sobre un piso encerado. Si es realidad lo que he leído, de que la isla mayor se corrió 2,40 metros, cambiando su emplazamiento superficial, eso significa que la montaña que soporta al país se torció con el tsunami. Eso implica casi un sálvese quien pueda, pues otra arremetida sería desaparición.
He hecho un esquema de la parte sumergida de la isla, como para explicar su vulnerabilidad.
Es evidente de que Japón, no está en las mejores condiciones como para pensar en un desarrollo sostenido a largo plazo, y que en su caso, el amontonamiento de peso en sus Ciudades, Parques Industriales y otros, sí afecta el equilibrio natural de su suelo.
El macizo continental Sino-Coreano, ofrece mejores garantías de suelo firme, para enfrentar las contingencias del cinturón de fuego del pacífico.
Urge tomar decisiones a los gobernantes y las autoridades japonesas, para salvar a su pueblo. Hay que formalizar acuerdos con países continentales para el traslado de sus habitantes, y suspender las construcciones a gran escala.
Japón no es sólo una meseta, sino que cada una de las islas es un afloramiento diferente, y con una base que varía con respecto a las otras. Son picos distintos de una misma montaña. O sea que no es una meseta continua, sino que cada isla, hasta las más pequeñas, son afloramientos del mismo macizo montañoso, lo que debilita aún más la frágil estructura superficial. Esto es muy grave, y ahora que sabemos como son las cosas, tenemos el deber de avisar a nuestros hermanos japoneses, que las cosas, en lugar de mejorar, empeorarán. No debe interpretarse esto como un sálvese quien pueda, pero sí como las señales de que hay que abandonar la tierra amada, para instalarse en lugares más seguros y confiables. Difícil decisión para una cultura multimilenaria, pero no hay nada eterno en este Universo cambiante, y a veces los acontecimientos se precipitan, y ante todo está la Vida. No es la primera vez en la Historia humana, que un pueblo debe cambiar su asentamiento por cuestiones naturales. Los Mayas, los aztecas, Matchu Pichu, desaparecieron por resistirse a un cambio forzado. La Inteligencia, la Dignidad y la antigüedad de la cultura japonesa, deben triunfar sobre el amor a la tierra.
Seamos sensatos, es muy difícil, pero alguien debe dar el alerta para comenzar lo que nadie quisiera.
Orbisalas.
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